Algarrobo negro

Prosopis nigra · Fabaceae

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Descripción

El algarrobo negro (Prosopis nigra) es un árbol de la familia Fabaceae, nativo de las regiones áridas y semiáridas de Argentina, Uruguay y Paraguay. Alcanza entre 6 y 12 metros de altura, con copa amplia y redondeada, y un tronco que puede superar los 60 cm de diámetro. Su corteza es pardo oscura, agrietada y con espinas cónicas en las ramas jóvenes. Las hojas son compuestas, bipinnadas, con folíolos pequeños y lineales, de color verde oscuro. Las flores son amarillentas, pequeñas, dispuestas en espigas cilíndricas, y aparecen en primavera. El fruto es una vaina indehiscente, carnosa, de 10 a 20 cm de largo, que al madurar se torna negra o púrpura oscura, de ahí su nombre común. Cada vaina contiene entre 10 y 20 semillas duras y ovaladas.

Características

Hábitat y distribución

Prosopis nigra se distribuye naturalmente en el centro y norte de Argentina (desde Salta y Jujuy hasta Buenos Aires y La Pampa), en el noroeste de Uruguay y en el Chaco paraguayo. Habita en bosques xerófilos, sabanas, bordes de salinas, médanos y suelos arenosos o arcillosos, desde el nivel del mar hasta los 1000 msnm. Prefiere climas cálidos y secos, con precipitaciones anuales de 300 a 800 mm, y tolera sequías prolongadas, suelos salinos y alcalinos. Es una especie clave en el ecosistema del Gran Chaco y el Espinal, donde forma bosques puros o mixtos con otras fabáceas y cactáceas.

Usos

Cuidados y cultivo

El algarrobo negro es una especie rústica y de bajo mantenimiento, ideal para jardines xerófilos y proyectos de reforestación. Prefiere pleno sol y suelos bien drenados, aunque tolera una amplia variedad de texturas, incluidos los salinos. El riego debe ser moderado, especialmente durante los primeros años de establecimiento; una vez adulto, resiste sequías prolongadas. No requiere fertilización frecuente, ya que fija nitrógeno del aire. La poda debe limitarse a la eliminación de ramas secas o dañadas, preferiblemente a fines del invierno. Es resistente a plagas y enfermedades, aunque puede ser atacado por la cochinilla y el taladro del tronco. Se propaga por semillas, que deben escarificarse (lijado o remojo en agua caliente) para mejorar la germinación. El trasplante se realiza cuando la planta alcanza los 30-40 cm de altura. Su crecimiento es moderado a rápido, y comienza a producir frutos a partir de los 4-6 años. Es una excelente opción para jardines de bajo consumo de agua y para la restauración de ecosistemas áridos.